El legado de «Born in the USA» en su 40º aniversario
En 1984, cuando Bruce Springsteen publicó el álbum «Born in the USA», la visión que se tenía desde Europa de los Estados Unidos era la de un país poderoso, principalmente debido a que los aspectos más mediáticos de la cultura y la industria norteamericanas estaban presentes en el día a día de los medios de comunicación: la política de la era Reagan, la supremacía de los Lakers y los Celtics en la NBA, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, las películas de Hollywood de la época o el nacimiento del Macintosh de Apple y de Windows de Microsoft, son algunos de los ejemplos que todo el mundo puede recordar fácilmente de esa época. Este escaparate mediático proyectaba para los europeos y el resto del mundo una realidad aparentemente brillante y exitosa, llena de innovaciones, iconos mediáticos y éxitos deportivos. Pero lo cierto es que la realidad social de los Estados Unidos en los años 80 era mucho más compleja y convulsa de lo que se podía apreciar a primera vista desde aquí, en un mundo al que todavía le faltaban quince años para la introducción popular de Internet, y donde las noticias y la comunicación entre los países a ambos lados del Atlántico no fluían con la inmediatez que experimentamos hoy en día.
Y es que la realidad era que, bajo esta fachada de prosperidad, se escondían profundas tensiones sociales, económicas y políticas que afectaban la vida cotidiana de millones de norteamericanos. Los años 80 fueron para Estados Unidos una década dura, de cambios profundos donde el fenómeno económico de la globalización comenzaba a tener efectos palpables en la industria norteamericana, acelerando la deslocalización de la producción y provocando la pérdida de empleos, especialmente en las comunidades trabajadoras de los estados más industriales. Estas transformaciones económicas generaron profundas tensiones sociales y económicas. Y es en medio de este contexto que, en 1984, un joven Bruce Springsteen lanzó «Born in the U.S.A.», un álbum que no solo captó la esencia de los problemas de la clase trabajadora norteamericana, sino que con sus letras y su música definió una época y consagró a Springsteen definitivamente como una estrella mundial del rock.
Un álbum icónico, reflejo de la década de los 80.
En la década de los 80, bajo la administración de Ronald Reagan, las políticas económicas conocidas como Reaganomics prometieron revitalizar la economía estadounidense. La reducción de impuestos, la desregulación y la disminución del gasto público son algunas de las medidas más conocidas que llevó a cabo esa administración. Aunque estas medidas son conocidas por fomentar el crecimiento económico de algunos sectores, también es igualmente conocido que contribuyeron a una mayor desigualdad entre las diferentes capas sociales de la sociedad norteamericana y a una reconversión económica de los estados que hasta entonces habían sido los más industriales de Estados Unidos. Esta realidad, Springsteen la reflejó claramente en canciones como «My Hometown», que es un claro ejemplo de la visión de Springsteen sobre la realidad de la desindustrialización existente en la época y que golpeó duramente a la clase trabajadora. Las fábricas que habían sido el corazón de muchas comunidades cerraban, dejando tras de sí miles de personas sin trabajo y sin esperanza de un futuro mejor. Esta pérdida no era solo económica, sino también emocional y comunitaria, impactando de lleno en el estado de ánimo de una sociedad educada en la creencia de que solo por el hecho de ser americanos, tenían el derecho inalienable por nacimiento a ser felices en la vida. Las letras de Springsteen reflejaban esta realidad con una precisión dolorosa, dando voz a aquellos que se sentían olvidados por el sueño americano.
Pero las letras de Springsteen en «Born in the USA» no solo hablan de desindustrialización y los efectos que esto producía en las comunidades de Estados Unidos. Una segunda fuente de inspiración influyó profundamente a Springsteen en su proceso creativo de «Born in the USA». Y esta fue la novela «Nacido el 4 de julio» de Ron Kovic, un veterano de la guerra de Vietnam y activista por los derechos de los veteranos de guerra que escribió la novela a partir de sus vivencias en el frente y su regreso y el de sus compañeros del ejército a una América que después de la guerra les dio la espalda y parecía haberlos olvidado. Springsteen se topó con el libro meses antes de la composición de su álbum. Y según explica el propio Springsteen, esto fue una catarsis personal para él. La historia narrada por Kovic lo cautivó. En ella, Springsteen encontró una narración que lo tocaba de cerca y que lo interpelaba en lo más profundo de su ser. No en vano, Springsteen vivió en primera persona cuando era adolescente, como todos los jóvenes de su generación, el reclutamiento de muchos de sus amigos para la guerra de Vietnam, muchos de los cuales no regresaron nunca y los que lo hicieron, como el propio Springsteen escribe en su autobiografía, nunca fueron los mismos. Les robaron la juventud. Es aquí donde Springsteen encuentra una conexión paralela entre las historias de los trabajadores norteamericanos desilusionados y las historias de los veteranos de la guerra de Vietnam y sus experiencias traumáticas: las promesas rotas del sueño americano.
Y es por eso que «Born in the U.S.A.» no es solo un álbum icónico de rock; es una obra que ofrece un testimonio fiel de la época en que fue creada. Canciones como la que da título al disco, con su melodía poderosa, pero con una letra llena de desesperanza, resonaron profundamente y sacudieron las heridas de la sociedad americana de los 80. Porque cualquiera que escuche este álbum por primera vez, si lee las letras que Springsteen escribió, podrá apreciar que «Born in the USA» tiene un alma salvajemente dual. Detrás de su música aparentemente patriótica, vibrante y optimista hay unas letras con unos mensajes mucho más oscuros, introspectivos y con una clara crítica social sobre la lucha de la clase trabajadora y los problemas de los veteranos de la guerra de Vietnam.
El legado de «Born in the USA» en el siglo XXI
Si uno analiza los principales problemas que tiene nuestra sociedad en 2024, uno se da cuenta de que las historias que Springsteen cantaba hace cuarenta años no solo forman parte del pasado, sino que son plenamente vigentes. Problemas sociales como la desigualdad económica o la necesidad de apoyo emocional de los individuos que narraba Springsteen en canciones como «Darlington County», «Downbound Train», «Cover Me» o «I’m on Fire», no solo no han disminuido desde los años 80, sino que se han acentuado notablemente en las últimas dos décadas debido a factores como la crisis de las subprime de 2008, la persistente precariedad laboral, el impacto de la globalización y la digitalización o la pandemia de COVID-19. Esto nos recuerda que la voz de Springsteen y sus letras son tan vigentes hoy como lo eran en 1984, y siguen siendo una llamada a la acción para construir una sociedad más justa y equitativa. Y es que en el actual contexto socioeconómico, si Springsteen publicara hoy «Born in the U.S.A.», sus letras quizás hablarían de los trabajadores esenciales durante la pandemia, de los jóvenes que luchan contra la desigualdad económica, o de los veteranos de las guerras de Irak o Afganistán. Su música, como lo fue en el álbum de los 80, sería indudablemente un testimonio del día a día de la clase trabajadora norteamericana, reflejando las esperanzas y las desesperanzas en una época tumultuosa donde la globalización y los avances tecnológicos han cambiado la naturaleza del trabajo y las relaciones entre comunidades, pero donde los retos fundamentales, como el acceso a puestos de trabajo estables y bien remunerados, siguen siendo un tema candente sin una solución clara a medio plazo.
Y es que indudablemente, en una sociedad donde cada vez hay más desilusión, especialmente entre los jóvenes que perciben que su futuro será peor y con menos oportunidades que las que tuvieron sus padres cuando eran jóvenes, este 40º aniversario de «Born in the USA» puede ser una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan este álbum y el contexto social en que fue creado. Porque aunque en la actualidad Bruce Springsteen no sea un referente directo para muchos jóvenes de hoy en día, la realidad es que sus letras son totalmente vigentes y ofrecen un reflejo de los problemas generacionales actuales en los que los jóvenes de 2024 se pueden ver igualmente reflejados con las luchas y problemáticas de los jóvenes de finales de los 70 y principios de los 80 que Springsteen narra en sus canciones. Las temáticas de la desilusión, la lucha por la igualdad y la búsqueda de justicia social son universales y atemporales. Dar a conocer este legado musical del siglo XX puede ayudar a los jóvenes a entender mejor sus propias luchas, sus orígenes e inspirarles a continuar luchando por un futuro mejor. En «Born in the USA» Springsteen fue capaz de capturar el espíritu de una época y creó una obra maestra del rock cuyo legado musical perdura hasta nuestros días. La música de Springsteen, con su profundidad poética, lejos de ser un recuerdo del pasado, puede ser una herramienta poderosa para fomentar el diálogo intergeneracional en la búsqueda de soluciones a los problemas contemporáneos de nuestra sociedad.